Blog de carácter "absolutamente personal", así que lo que aquí publico no tiene que coincidir con la opinión de las empresas para las que trabajo o con las que colaboro

miércoles, 27 de mayo de 2009

Lost In The Cloud (perdidos en "la nube")

He colaborado con varias publicaciones para intentar explicar en diez ideas el concepto de "Cloud", que auna de forma simultánea dos vertientes bien distintas, la tecnológica y la de modelo de negocio.


Fue publicado en varios medios, y si quieres puedes leerlo en Revista Pulso

Como el enlace ha cambiado varias veces, reproduzco aquí el contenido del artículo:

Por Agustí­n Cárdenas Fernández, GERENCIA DE ESTRATEGIA DE TELEFÓNICA

Nuestra sociedad siente la necesidad de concretar la enorme complejidad que suponen las nuevas tecnologías en abstracciones que faciliten su uso y las hagan comprensibles. Internet es una gran nube desde la que ofrecer una gran cantidad de servicios de computación. pulso recoge 10 reflexiones sobre el ‘cloud computing’.
 
Es interesante echar la vista atrás y observar el camino recorrido por cualquier avance hasta llegar a convertirse en algo cotidiano: se produce un descubrimiento —muchas veces por azar—, se busca su aplicación, se experimenta y optimiza y, tras adquirir suficiente nivel industrializado, se pasa a la simplificación de su uso.
Casi por arte de magia los avances se convierten en dominio público y en una pieza que, a su vez, dará lugar al desarrollo de nuevos progresos. Esto es justo lo que está pasando con las TIC que irrumpen en nuestro mundo a pasos agigantados. Y con el cloud computing. ¿Qué es y cuál es su promesa? 10 reflexiones para comprender una nueva forma de ofrecer servicios.

1. La nube o the cloud, un sinónimo de Internet.
El término cloud fue acuñado por las operadoras de telefonía cuando empezaron a canalizar el tráfico de datos mediante redes con carácter, más o menos, público. En aquel momento era necesario un grado de abstracción capaz de ocultar el detalle y la complejidad de la gestión de esas líneas de conexión entre los distintos puntos. Se generalizó su uso de una forma gráfica. Más tarde se extendió esa forma de representación al esquema de interconexión de equipos informáticos. Con la generalización de Internet como red global de conexión de ordenadores mundial, se adoptó esta metáfora para designarla. Se había logrado concretar la complejidad que implica la comunicación y encontrado una tipología de proveedor al que confiarle su funcionamiento. Desde entonces se vería como un servicio.

2. La capacidad de computación como una utility.
Superada la complejidad de la conectividad entre equipos, y gracias a la capilaridad que permite la llegada masiva de la banda ancha de datos fijo y móvil, se empezó a vislumbrar la posibilidad de ofrecer las capacidades TI —las relacionadas con el procesamiento, la memoria y el almacenamiento— de una forma parecida a la que se obtiene la corriente eléctrica; es decir, solo acordando y exigiendo un servicio de calidad sin que el usuario se preocupe de la infraestructura que esté detrás de él.
La industria ofrece hosting virtual, almacenamiento en red o grid computing, entre otros ejemplos de pago por uso de recursos. Actualmente se puede hablar de dos modalidades de cobro: el utility computing —pago por lo realmente utilizado — y el de suscripción —cuota en virtud de unas capacidades contratadas, como una tarifa plana de datos—.

3. ¿Es el cloud computing una moda pasajera?
Los analistas opinan que no es así: Gartner, una de las firmas líderes en investigación de mercados, pronostica que en cinco años se alcanzarán cifras de negocio mundial cercanas a los 150.000 millones de dólares. Por su parte, IDC indica un crecimiento del 25% en tan solo cinco años, alcanzando el 100% en poco más de 10 años. Con estos números no es de extrañar que las inversiones TI en este nuevo mercado se estén disparando: el cloud computing ha venido para quedarse.

4. Relación de las empresas y las tecnologías.

Los especialistas simplifican, traducen y soportan la complejidad tras la gestión de infraestructuras y plataformas. Las aplicaciones y los procesos resultantes pueden clasificarse en:
a) Los comoditizados, aquellos que la gran mayoría de las organizaciones tienen. Están disponibles y muy probados, y mantenerlos dentro de la empresa supone un gasto que puede llegar a ser innecesario.
b) Los diferenciados. Estos procesos se comparten entre las empresas del mismo sector, mercado, tamaño o localización. Algunos proveedores especializados ofrecen servicios mejores que los de la compañía contratante.
c) Los procesos únicos. Aportan un valor diferencial y único a las empresas. Son estos los que se deben mantener dentro, invirtiendo fuertemente e innovando en ellos lo máximo posible.

5. La decisión.
Quien tenga un nuevo proyecto entre manos —el desarrollo de una aplicación web o un proceso, o la optimización de una área o protocolo existente...— y el deseo de que los futuros usuarios estén satisfechos con él, también dispone de una opción innovadora. Si hasta la fecha se podían ampliar las capacidades del CPD u optimizarlo para liberar recursos, comprar espacio en el data center de un tercero y buscar modelos de alojamiento virtual, a partir de ahora se puede lanzar a la nube y negociar un buen Service Level Agreement (SLA) con el proveedor seleccionado.
A la hora de tomar la decisión de contratar, quizá el uso y el grado de abstracción de esta potente aplicación pueda suscitar incertidumbre sobre el nivel de satisfacción del cliente. Pero ¿realmente este se preocupará sobre dónde está físicamente alojado, el tipo de hardware o el sistema operativo que controlará sus servidores? La respuesta es no. El cliente exigirá eficacia y eficiencia conforme a la política pactada. Eso es todo.

6. La promesa: un CPD auténtico on demand.
El cloud computing permite ofrecer un verdadero centro de proceso de datos (CPD) on demand sobre plataformas multiclientes que sean seguras, flexibles y escalables. Como beneficio inmediato se pueden citar las bajas barreras de entrada: al emplearse infraestructuras compartidas se elimina la necesidad de inversión y se reducen drásticamente los costes de gestión. Pero existen más beneficios:
a) Económicos. Las inversiones en red —hardware, software, soporte y mantenimiento— cambiarán al ajustarse el pago al uso efectivo, lo que supone ahorros en el dimensionamiento estacional —campañas, horas pico...—.
b) Técnicos. La infraestructura adaptada a las necesidades del cliente se pone a su disposición de forma inmediata. Su control y gestión es sencillo: con un navegador web el cliente conseguirá una gran flexibilidad, movilidad, utilidad, estabilidad, capacidad de control y monitorización de la actividad.
c) Operativos. La escalabilidad será automática, casi en tiempo real. La facilidad con la que pueden optimizarse estos entornos centralizados y especializados producirá fuertes mejoras en parámetros de sostenibilidad.

7. Posibles peros y contras.
• Resulta imprescindible estar al tanto de la legislación vigente. El proveedor deberá garantizar, como mínimo, lo que establezca la normativa en el propio país.
• Los errores que se producen entre la capa de software y de servicio se propagan entre todos los usuarios de forma inmediata. Las incidencias técnicas son inevitables pero hay que confiar en que serán solucionados de forma eficiente. No obstante conviene haber negociado previamente algún tipo de penalización que incentive el uso de medidas de apoyo y de prevención.
• Todavía no están claros los migration paths. Surgen dudas en caso de que el proveedor deje de prestar sus servicios. Si el cliente ha de migrar en un corto espacio de tiempo, ¿cómo trasladarse hasta otra nube? ¿Serán las infraestructuras, plataformas y Application Programming Interfaces (API) de servicios compatibles?
• En caso de conflicto es posible que  el proveedor imponga sus condiciones y política interna —tipología de contenidos permitidos y casuística que ocasiona la denegación de servicios por incumplimiento—. Mientras se resuelven los desacuerdos, los fallos y la indisponibilidad cuestan esfuerzo, dinero y reputación a la compañía.

8. ¿Puede una organización tener una nube propia?

Se pueden distinguir varios tipos de nubes según los aspectos de propiedad y gestión.
Nube privada: esta propiedad es idónea si se quiere ganar en agilidad a la hora de poner a disposición de los clientes los nuevos servicios. Se puede optar por nebulizar su CPD, un proyecto de fuerte virtualización.
Nube pública: no se tiene la propiedad ni la gestión que subyace tras el servicio. Desde Internet se pueden ofrecer esas capacidades.
Nube virtual: si desea un servicio como el de la nube privada, pero sin renunciar a los beneficios que supone externalizar la gestión ni al nivel de seguridad y control al que se está familiarizado, lo mejor es una nube pública vía Virtual Private Network (VPN), —nube privada virtual—.

9. Cloud computing en tiempos económicamente difíciles.  
Situaciones como la actual coyuntura invitan a la siguiente reflexión: ¿no sería mejor esperar antes de acometer nuevas aventuras? Ante circunstancias adversas lo prudente es evitar experimentos. La nube solo es recomendable, en estos casos, para aquellos procesos con riesgo controlado o que no están relacionados con el core business.
El cloud computing debe ser parte de una estrategia global de la empresa y su eficacia de implantación dependerá de muchos parámetros como la infraestructura actual y el tamaño de la compañía, el riesgo de las operaciones y procesos, el coste asumible y los requisitos de integración tanto de las aplicaciones como del hardware. Un consejo: integre los procesos comoditizados y la mayoría de los diferenciados en la nube. De este modo se libera gran cantidad de recursos para invertir en los procesos únicos, lo que redunda en la eficiencia de la empresa.

10. ¿Cómo puede Telefónica ayudar a entender las necesidades de una empresa?
Telefónica dedica muchos recursos y energías a probar nuevas tecnologías para poder ofrecer servicios TI desde la red, con la fiabilidad que necesita un gran cliente para cuyo negocio las TIC resultan críticas y esenciales. La relación profesional estrecha y diaria de Telefónica con sus clientes permite a la compañía de telecomunicaciones conocer los procesos, aplicaciones y necesidades de los empleados, clientes y socios del partner. Por ello Telefónica está capacitada para acompañar a sus clientes en el proceso de transformación hacia este nuevo paradigma.
Como especialistas en soluciones personalizadas, como la Red Privada Virtual (VPN), Telefónica se siente capaz de construir y ofrecer un concepto atractivo y útil para la organización de sus clientes que aúne la privacidad y el control que estas requieren con las ventajas de estar soportados y operados en la nube.

viernes, 1 de mayo de 2009

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